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La porción de la Torá de esta semana, Chukat comienza con el mandamiento de parah adumah/vaca roja. Los mandamientos de carácter JUK o CHUK son los que no tienen una explicación lógica o clara en la Torá. Estos mandamientos que tienen en están conectados de una manera especial con el Mashiaj. El rito de la vaca rojo entonces encierra una revelación del mesías. Cuando una vaca roja que reúne los criterios de la ley hebrea de la tora, es incinerada según las instrucciones de la Torá, y sus cenizas son mezcladas con agua fresca de manantial, la mezcla resultante purifica a una persona que estuvo en contacto con un muerto. Al ser quemada y se le añadirá cedro, hisopo y tinte carmesí. El sacerdote se lavará pero será considerado impuro hasta el atardecer, así como también quien quemó la vaca. Un hombre puro recogerá las cenizas de la vaca y las guardará fuera en un lugar limpio, como agua de expiación. Esta será ley eterna para los Hijos de Israel y los extranjeros que vivan con ellos. Quien toque un cadáver quedará impuro y será purificado con las cenizas de la vaca Roja lo que será hecho desde el tercer día de los siete que dura su purificación. Quien se impurifique por contacto con muerto y no se purifique será cortado del pueblo de Israel. Si un hombre muere en una tienda, lo que hubiere en ella será impuro por siete días. En general toda purificación de personas que tuvieron contacto con muerto será efectuada con las aguas que contienen las cenizas de la vaca Roja. También veremos el contraste del manejo de los sacrificios en el antiguo medio oriente en cuanto a los espíritus malignos versus fuente de contaminación humana en la perspectiva de los Israelitas.